lunes, 30 de mayo de 2011

Demiurgo desfigurado

Los bosques de várzea en fogones sibilinos, esparcen su centelleo por las cecropias vírgenes; en la reticente mirada del aborigen menguado, los ríos blancos adaptan un rojo ciclamino deletéreo, los cielos hermanados con el panorama, rasgan su gris cortina y dejan caer estacas sobre los valles, colinas, alcores y campiñas. En las cosechas las larvas y gusarapos se apoderan de todo tipo de coliflores, alcachofas, espárragos, mastuerzos… La música de Stockhausen divaga por las villas aledañas a los viñedos y cosechas; los felinos encrespados en canecas buscan redención, las cortinas se cierran, los pozos sin agua para abastecer al vagabundo que gorgotea el apocalipsis, los frailes onanistas se vuelven leprosos, las concubinas del pórtico son condecoradas por el alcalde con su bragueta tortuosamente desabrochada; el poeta atrapado en una botella de vino de dudosa cosecha, se clava un puñal en el cabaret; del cielo caen sapos, las personas son carne purulenta atadas a mástiles esperando que Cinosura estalle en mil pedazos.

He aquí este experimento fallido, libre de conspiraciones numerológicas, de mentes sobrepuestas a situaciones inverosímiles, destrucción de la humanidad procurando dejar a las hormigas vagar en su turno en mundos sistematizados por pesadillas;  hemos acabado con todo, solo queda lo supuesto para que la media consciencia que reposa en la lobreguez, sea liberada y conceda al mundo como verdaderamente es. Solo quedan las jaulas, las estatuas sin cabeza, los pisos agrietados, los cuerpos sin vida en los campos, los escombros de las ciudades configurando tormentas de mugre agazapados por el poco viento que se filtra del rabillo de las deidades curiosas.   

Su génesis en la naturaleza, su corrupción en la humanidad y su perfección en su destrucción…lo que sigue esta en las estrellas.

sábado, 28 de mayo de 2011

ROCK IS DEAD

¿Es una aseveración acérrima, elitista, pretensiosa, desmesurada?; nada que ver, es verídico, demostrable, fidedigno e irrebatible, tanto así como un documento histórico, sometido a varios estudios que convergen a la misma conclusión. La música sufrió una de sus grandes castraciones, secularizaciones en las puertas de las 80. Los 70, la época dorada del rock, se edulcoro a un nivel de promiscuidad degenerativa, se dejo ultrajar de las nuevas tendencias; el virtuosismo de las bandas, los álbumes conceptuales, el LSD, la psicodelia, la estrecha relación que se empezó a forjar entre el rock y la música clásica, el acid jazz…se convirtió en una apostasía de la década entrante, que esbozaba el punk en las esquinas, la música disco, lo simple e insustancial pero efectivo en las radios, castro por completo a las grandes bandas de los 70; bandas que antes rayaban la perfección de la percepción auditiva y visual, no sabían qué hacer, su música no vendía en los 80, podían ser forajidos de las grandes disqueras, o vender su alma a los demonios fachosos del pop, new wave; ¿si sería necesario?.

Lamentablemente, esa genialidad setentera que desafiaba toda sistematización evolutiva, era el pico de creatividad y perfección del rock. Bandas de rock psicodélico, músicos altamente experimentados salidos de academias donde compaginaban la música de Chopin, Mahler, Mussorgski, Rachmaninov, con la vertiente  creativa impuesto por The Beatles o Rolling Stones, que más se le podía pedir a la vida. Era un pacto celestial, música que los dioses no asimilaban, y los críticos querían desdeñar por su complejidad e incomprensión y anticonsumo que no beneficiaba el mercado musical anodino agigantado; pues fuera de todo pronóstico, salen los discos de YES, King Crimson, Pink Floyd, Genesis, Emerson Lake and Palmer, Jethro Tull…, lirismo surreal, revolucionario, excelso de belleza, riffs infinitos, acordes inmortales, registros de voz imposibles, punteos celestiales, mellotrones, violines, saxofones, órganos híbridos de Jerry Lee Lewis y Mozart, discos con solo 3 cortes, obras del siglo XVIII versionadas por genios hacia el enfoque rockero teñido de jazz; después de la euforia y la época más perfecta  llegan los 80…

Los 80 definen claramente, el porqué, de los malos años venideros y la mediocridad, aunque su apogeo fue mundial, y el rock progresivo paso a un plano más esotérico  casi al exterminio, es la principal razón de la mediocridad actual, que no desazonare, porque parece que a todo el mundo le agrada el rumbo de las canciones de 3 minutos, las letras sobre novias psicóticas, las pistas de baile en apogeo, la reivindicación de lo banal y mundano apareándose con la sociedad pérfida, si el mundo se estaba echando a perder, las revoluciones de vieja usanza a olvidarse, los muros de los poetas muertos a corroerse, los libros a empolvarse, la discriminación a florecer, la manipulación mediática del pensamiento a ponerse de moda; entonces, por qué no debería estar igual de jodida la música, admitiré que ocurrieron algunos borrascas de talento e innovación en los 90 pero que se masacrarían de igual forma que los 80 lo hicieron con los 70, pero esta vez en manos del nuevo milenio.

Así que no es de asustarse, cuando se encuentren a menudo con la frase dictatorial “ROCK IS DEAD”, porque así es, es mejor asimilarlo de una vez, secarnos las lagrimas y aprovechar esos viejos vinilos como maquinas del tiempo  perennes


Una de las canciones más épicas de  YES, todo un himno del rock que todo el mundo debería escuchar antes de morir, o bueno al menos los 2 o 3 mojigatos que me estén leyendo.


Nadie conocía a King Crimson, solo sabían que iban a ser los teloneros de los Rolling; mucha gente se le olvido lo que hizo Jagger y Richards, no se quitaban de la cabeza lo que habían presenciado.


El Zeus, Poseidón y Hades del rock progresivo, en la versión Woodstock ingles.

No necesito decir nada, en este apartado.

Ahí les queda la inquietud  

miércoles, 18 de mayo de 2011

CLAMOR PERPETUO

Solo quiero que mi vida, se contabilice no por épocas, sino canciones; que la gente que me rodea se obnubilase en frascos ponzoñosos, encerrados para siempre en estantes con candados. Mi mente errante compelida, encadenada al destierro, sin brío, inocua a las estirpes predominantes; la privan de volar, retienen su hálito de los umbrales perpetuos. El espíritu castrado por la civilización, está, erigiendo grandes rascacielos, pavimentando sobre los gélidos cadáveres de los poetas, la gran sombra de las construcciones endebles interpone la vista de los robles, los abedules, las leguminosas, los tulipanes, las magnolias, las cuencas, pinos e inmortales montañas que se congregan al éxtasis de la primavera de Stravinski.

Cual mundo es éste, sanguinario, déspota, opresor, flagelador, agobiante, malévolo, cancerígeno, infernal, miserable, estrepitoso y antihumano, donde las horcas, guillotinas y hogueras se ven tan apacibles, y los senderos de otoño, sacras montañas, ríos cristalinos se avizoran en el rabillo del Dios utópico, que priva la entrada a sus pajes. Solo queda desdibujar lo que ven mis ojos, en mi vórtice oculto yaceré, contemplando el caos esparciéndose sobre la llanura, pendiendo de un hilo, mi locura abraza mis clamores, mi tintero se convierte en sangre de ancestros, mi mirada en el espejo intrínseco de mis quiméricos sueños…

Sin fundar mi causa en la nada, perdí toda esperanza en la humanidad, no quiero respirar en vano, quiero que mi lecho de muerte sean centellares de estrellas, que mis labios se pierdan en las piernas de una dama, mientras que mi adoctrinamiento mental se deshace en el abismo.

Si cada uno es Dios creador, porqué yo no ser mi propio ángel exterminador, subyugar la herida, yuxtaponer mis ideales a los ídolos de oro macizo que me esclavizaron, ser el puñal que hurgo en mis vísceras, ser el fuego que destruye del que brotan nuevas semillas, ser iconoclasta en mi templo libre de ataduras.

Desde ahí, ya podría decir que estoy viviendo.

Amadeus Renn